Pequeña crítica de la 3ª Temporada de BigMouth

Desde el pasado 4 de Octubre ya tenemos disponible en Netflix la nueva temporada de #BigMouth.

Que decir que no haya dicho ya en las críticas de las otras temporadas…

Sigue siendo la misma serie de animación borde, explícita y atestada de palabrotas de siempre.

El mismo Caballo de Troya que hasta la persona más misógina acepta de entrada, y que una vez te ha enganchado se dedica a desmontar esquemas tóxicos socioculturales, mayormente de género, sin salirse de la coña. Luego podrá ser más o menos efectiva, pero eso no le resta valor a su intención.

Hay que reconocer que estar al nivel de las temporadas anteriores era bastante difícil teniendo en cuenta la gran variedad de temas candentes que ya se habían tocado. La solución por la que han optado parece ser empezar a virar de unas inquietudes sexuales más infantiles o prepúberes a unas más relacionadas con las de chicxs que empiezan a verse como personas adultas.

En esta temporada se nos reflejan temas muy variados, no exclusivamente centrados en la adolescencia. Veremos temas como la Masculinidad Tóxica y Nuevas Masculinidades, los Feminismos y «Falso» Feminismo, la Menopausia, la Masturbación Femenina, el Doble Estándar Sexual (la Doble Moral), el Incesto, la Zoofilia, el Sexting, la Pornografía, las Plurisexualidades…En contra sí que tengo que reconocer que en el capítulo en el que se trataba la pansexualidad y la bisexualidad podrían haberlo hecho mucho mejor:El primer fallo es presentar a la chica pansexual como la más esnob de la clase, dando a entender que ser pansexual es lo más, en contraposición al chico bisexual, que además es un rarito… Por lo que más que naturalizar la etiqueta parece que acaban por idealizarla, convirtiéndola en una medallita que sube puntos en popularidad.

El segundo fallo es el hecho de que la chica pansexual aparentemente defina su etiqueta centrándose en la atracción por personas transexuales, más que en no binarias… Hay que reconocer que cuando nació, pansexual era un concepto tránsfobo apoyado en el pensamiento de que las personas transexuales no eran ni hombres ni mujeres “de verdad”, y por lo tanto estaban fuera de la normatividad binaria de género, pero la cosa ha cambiado mucho desde entonces y hoy en día sentir atracción por personas trans binarias no es incompatible con ser gay, homosexual o bisexual. Lo importante no son los cromosomas ni los genitales si no la identidad, en este caso de hombre y de mujer.

El último fallo, en el que hasta hace poco yo mismo caía, es el de creer que Bisexualidad y Pansexualidad sean realidades diferentes, cuando realmente en lo único que se diferencian a día de hoy es en el nombre. La Bisexualidad ya le abrió las puertas al amplio abanico no binario de la identidad de género y la Pansexualidad dejó de ser tránsfoba hace mucho, por lo que en cuanto a definiciones podríamos atrevernos a decir que son idénticas.

A favor de este capítulo, se refleja muy bien algún punto del doble estándar sexual con respecto a la bisexualidad/pansexualidad, como por ejemplo la fantasía sexual masculina del trío con dos chicas (BI)ciosas (unicornios). O la negación de la realidad bi/pan al afirmar que es algo pasajero, para llamar la atención o una salida del armario homosexual gradual.

Quitando esta pequeña crítica con la que alomejor no coinciden algunas de las personas que la lean, la serie sigue siendo una obra maestra. Con un potencial alucinante para destripar temáticas de actualidad relacionadas con la sexualidad en fórums de debate.

Véanla y juzguen por ustedes mismxs.

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